Eu jogo bonito

Por Emmi Finozzi – Poeta

Vivir a través de la poesía, ¿utopía o realidad?
Con la proximidad de la presentación de mi primer libro y los cambios que se me presentan en la vida, pienso en esa frase que me repito como un mantra, vivir a través de la poesía.
¿Qué significa? ¿Cómo se vive a través de la poesía?
Observando cada momento del día como algo bonito, algo que va más allá del propio acto, ver dos palomas paseando en un tejado (siempre puede salir un poema de ahí), como escuchar la puerta del vecino abrirse y pensar que ya es hora de empezar a despertar del todo. No todas las cosas que nos pasan en la vida son poemas, aunque estoy segura de que con el prisma correcto se puede llegar a convertir en uno.
Es entender que las experiencias cotidianas van más allá del simple hecho de serlo. Ver como las gotas del grifo caen sobre la vajilla y limpian los restos de comida, como la esponja con jabón le da brillo y ayuda a un acabado perfecto. Es regar las plantas suavemente y entender cómo gracias a ello, seguirán creciendo y viviendo. Es preparar el almuerzo, sentir los sabores, los olores. Es abrir una botella de vino, sentir el descorchar del corcho como si fuese música para los oídos, es salir a la calle y detenerse un instante a observar lo que vivimos a nuestro alrededor.
Vivir a través de la poesía sería algo así como estar metido en el primer capítulo de un libro de J. R. R. Tolkien, ver pasar el mundo despacio, atender cada instante, cada sonido, cada olor, cada palabra.
Leer un poema de un saharaui por ejemplo y entender cada letra, involucrarte, vivir su circunstancia, empatizar.
Es ver una injusticia y querer gritarla a los cuatro vientos. Querer que salga, hacerla visible al mundo. ¿En forma de poema quizás?. Quizás como un artículo.
Es entender que el planeta sigue girando (para los que todavía no somos terraplanistas) y soy yo quién me detengo a observar. Cuando yo voy despacio, se enlentece la locura del tiempo en el que vivo. Los días se vuelven más largos solo con prestar más atención, con salir a la calle con ganas de VER lo que pasa (y lo pongo en mayúsculas porque es lo más importante, ver, escuchar, respirar lo que pasa, entenderlo).

Vivimos al cien por cien, es lo que nos exigen los medios, somos multitasking, mientras hablo contigo, puedo contestar mensajes y estar planificando internamente mi agenda de las próximas horas. Pasas por delante de un bar y las personas casi no se miran a la cara.
Hace unos días Carles publicó en esta misma revista, una historia (imaginaria o no) acerca de dos personas (chico y chica) que comparten por casualidad mesa en un bar de nuestro pueblo (podría ser un bar cualquiera, de cualquier sitio) no se miran, no se hablan, conectan únicamente por una red social. ¿Qué hubiese pasado hace 25 años en esa misma situación? ¿Qué pasaría si no existieran los móviles? ¿Cómo sería la vida, si la viviéramos todos a través de la poesía?

Un mundo más tranquilo, con menos estrés, menos injusticias, más cercanía, menos inseguridades, más empatía. Un mundo más bello. Un mundo más amable.
¿Y vos? ¿Pensás que es posible vivir a través de la poesía?

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